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enero 30, 2020

La comunidad migrante se organiza desde el sur

por equipo ACIWA

El recién pasado fin de semana del 25 y 26 de enero del 2020 se festejó en Temuko el Primer Encuentro de Organizaciones Migrantes y Promigrantes del Sur de Chile, importante hito que da comienzo a un año lleno de expectativas y actividades para la comunidad migrante de todo el país, espcialmente en Wallmapu.

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La actividad se realizó en la Junta de Vecinos del Barrio Tucapel durante el sábado y domingo pasados, tiempo en el que también hubo espacio para compartir perspectivas y música con la comunidad barrial.

Asimismo, las jornadas contemplaron discusión en grupo y plenarias en las que se diagnosticó el estado de la comunidad migrante en el contexto actual de Chile, considerando las particularidades de cada territorio, por lo que el ejercicio ayudó a situar a las organizaciones dentro del panorama nacional y regional, así como tener un paneo más amplio de la situación país y la población migrante.

El análisis también giró en torno a la crisis del capitalismo y sus expresiones en toda latinoamérica, enfatizando en la crisis institucional y de representación que estamos viviendo en Chile, lo que a su vez se ve representado en esta demanda histórica de una nueva Constitución, la cual alberga una política migratoria obsoleta y anacrónica desde 1975, hecha durante la dictadura de Augusto Pinochet.

El fenómeno migratorio es global y es un derecho, pero en Chile está lejos de serlo, pues se aborda como un problema y aún rige una constitución que no garantiza los derechos de las personas, mucho menos reconoce como ciudadanos(as) a todes quienes habitamos este territorio, incluída la comunidad migrante. Para ser ciudadanx en Chile hay que cumplir requisitos, los que son reflejo de la xenofobia, racismo, clasismo y machismo de este Estado y su aparataje.

El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular o Pacto Mundial sobre Migración fue promovido por la ONU en 2018 como un acuerdo entre naciones, en el que se comprometen a «mejorar la gobernabilidad de la migración y afrontar los desafíos asociados con la migración actual, así como para reforzar la contribución de los migrantes y la migración al desarrollo sostenible» firmado por 164 países entre los cuales no se encuentra Chile. Una posición política clara, ¿no crees?

Conversamos con algunas asistentes al encuentro, coinciden en la importancia de esta instancia tanto para el pueblo chileno como para la comunidad migrante y en la sensibilización frente al tema como un trabajo permanente y necesario en esta sociedad. Dejemos que sean ellas las que hablen a través de estas pequeñas entrevistas, mira:

Natalia Cárdenas Marín, colombiana de la ciudad de Manizales y actualmente es parte de Abofem -asociación de abogadas feministas.

¿Cuál es tu visión del rol de la mujer migrante en el contexto actual chileno?

Debo partir mencionando que claramente no estamos hablando de mujeres únicas, o sea somos sujetas políticas con nuestras propias identidades, con nuestras propias diferencias, con nuestras propias experiencias y por lo tanto nuestra propia forma de articularnos.

Teniendo en cuenta lo anterior creo que uno de los roles principales de la mujer migrante en Chile es precisamente dar cuenta de estas estructura de dominación, de esta estructura patriarcal, capitalista, de esta estructura que nos clasifica y determina cuál es la posición que debemos cumplir dentro de la sociedad chilena. Entonces, una vez tengamos en claro este diagnóstico, digamos estas estructuras de opresión, creo que es importante generar una articulación fuerte que permita no solamente nuestra participación en ámbitos sociales, políticos, sino sobre todo deconstruir estas estructuras que nos marginan, que nos precarizan socialmente. 

En este sentido ¿Cómo ha sido tu experiencia organizativa en Chile?

La experiencia organizativa ha sido muy interesante porque yo no he vivido solo en Temuco, he vivido en varias ciudades de Chile, entonces creo que a partir de esta experiencia me he dado cuenta que claramente las demandas, la forma en que nos organizamos, las discusiones, se estructura en función también del lugar. Es muy diferente el tipo de levantamiento político que hagas en Santiago, por ejemplo, o en Antofagasta a lo que se puede hacer en Temuco, eso ha sido un elemento que me ha llamado mucho la atención de la experiencia organizativa: reconocer que aquí hay varios sures, por decirlo de alguna forma. Y creo que parte de la experiencia organizativa también ha sido que he encontrado compañeras que me han abierto sus espacios, que me han permitido un poco desplegarme.

He tenido la fortuna de que las compañeras también han estado muy interesadas en abrir estos espacios, estas discusiones. Cada vez se es más consciente de la diversidad cultural, de la diversidad social, entonces creo que en torno a las organizaciones de las que he participado en estos momentos, particularmente Abofem, una de las cosas que más valoro y que más he notado también es esta apertura a lo diferente, una apertura a lo diferente que dentro de la experiencia migratoria -ya llevo 8 años en Chile- no estaba hace ocho años.

Hace ocho años éramos mucho más invisibilizadas social y políticamente, ahora se está abriendo por parte de tus pares, en este caso mujeres que te acompañan durante el proceso; se han abierto estos espacios para tu poder también ser, tu poder estar, tu poder demandar o generar tus propias propuestas de cambio. 

Considerando  esta visión amplia de tu recorrido por Chile ¿Cuál crees que es la importancia  de este encuentro en el sur de chile?

Las importancias son muchas, primero porque siento que estos espacios de encuentro entre diversas organizaciones migrantes son relativamente escasos. Entonces abrir un punto de convergencia resulta importante para conocer primero quienes somos, si no partimos de quienes somos creo yo que es difícil poder pensar en futuro. Entonces,poder converger en un espacio de confianza, de respeto mutuo, en donde todos nos reconocemos desde nuestras diferencias también, es lo básico de este encuentro.

Y segundo creo que este encuentro resulta ser particularmente importante porque nos permite diseñar estrategias a futuro desde el sur, pensando que estamos en Wallmapu, en un Wallmapu donde convivimos extranjeros, mapuche, chilenos y chilenas, donde convivimos con diversidades múltiples. Ser conscientes del espacio que habitamos hace que las propuestas de trabajo futuras sean más pertinentes al contexto social y cultural. Creo que lo que está haciendo TRAMA es un trabajo gigantesco de articulaciones y estos encuentros, lo que es muy muy valorable.

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Francia Campos presidenta de la organización de venezolanos en la región del Biobío. Concepción, Octava región. 

¿Cuál es la relevancia de este encuentro para la comunidad migrante en el contexto actual?

Es muy importante para todos los inmigrantes, puesto que en esta coyuntura que está ocurriendo, esta charla nos permite conocer un poco más cuál es la situación a nivel nacional que realmente estamos manejando los inmigrantes y por la cual estamos pasando. Esto nos va a hacer un esbozo en sentido de que vamos a saber que en cada región existen ciertos problemas que son muy parecidos y que a nivel nacional se pudieran resolver.

También nos permite, entre todas las cosas, conocernos más, saber dónde podemos acudir en un momento dado y pues la relación y la intercomunicación con todos los representantes que estamos haciendo ahorita este taller. 

¿De qué manera se puede ver beneficiado el pueblo chileno con los acuerdos que de aquí salgan?

Yo siento que es mucho, tanto para Chile como para inmigrantes, creo que esto va de la mano para los dos porque es hacer ver a los chilenos que debemos de ser integrales, que debemos de estar dentro de su país, que por circunstancias de la vida estamos donde estamos y lo que queremos es tener mayor comunicación, dar aporte y aprender de ustedes, aprender de los chilenos y bueno sí, van a conocer otras culturas, van a tratar con personas que totalmente vienen bajo otros esquemas de vida y todo esto se puede integrar y vivir en comunidad y armonía, pues como debería de ser. 

¿Cómo esto influye en la política?

En la política es bien importante porque debemos de ser partícipes de la política, nosotros tenemos todos los derechos de participar en la política, de dar nuestros conocimientos. Venimos de experiencias de política bastante fuertes, Venezuela hoy por hoy está pasando por una situación que por eso estamos haciendo vida en otros países, nos interesa muchísimo que el chileno sepa y conozco de toda la experiencia vivida por nosotros, porque debemos aprender a valorar lo que tenemos, más bien cuidarlo y valorarlo más. En eso estamos. 
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Marymar Vargas pertenece a la agrupación Colombianos por siempre y hace parte de TRAMA

¿Por qué realizar este encuentro?

Es una necesidad encontrarse con otras agrupaciones, con otras personas que tenemos un punto en común que es mirar la migración como un derecho humano. 

¿Cuáles son las expectativas respecto de este encuentro?

El común es conocernos, es decir conocer a otras agrupaciones del sur, lo que también es relevante. La migración del sur es distinta a la migración del centro y del norte, entonces las expectativas son poder conocer a todas esas organizaciones que estamos trabajando en el sur por la migración y luego, ojalá, en el mejor de los casos, terminar con una agenda común que trabajemos todas las organizaciones del sur. 

Ojalá que cuando salgamos de aquí todas las personas que vinimos estemos en esa misma tónica de visibilizar el tema migrante y visibilizar la migración como un derecho humano. Yo creo que para mí eso es lo más importante que todas salgamos con esa visión y trabajar en pro de que la migración sea un derecho

¿Por qué es diferente la organización desde el sur respecto de otros espacios?

El inmigrante que está en Antofagasta es distinto del inmigrante de pronto, que está en Temuco. Entonces las realidades uno podría decir, bueno son las mismas, pasamos por las mismas circunstancias, pero muchas veces las políticas migratorias o la institucionalidad mira la migración solamente del norte e invisibiliza la migración del sur. Entonces por eso el trabajo que hacemos las organizaciones del sur es mucho más fuerte porque tenemos que poner en el contexto que también hay una migración aquí, en cambio en el norte tu hablas de migrantes y enseguida visibilizas la palabra con norte y Santiago. En Valdivia, por ejemplo, el mayor número de inmigrantes son haitianos y tú no te lo podrías imaginar, tú podrías decir que deben ser argentinos o colombianos, por eso el trabajo es distinto.

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Lucero Burón forma parte de TRAMA tejido migrante

¿Cuáles son las principales necesidades de la población migrante que ustedes diagnostican y a las cuáles hacer frente?

Hay como dos niveles de necesidades, primero están las necesidades básicas del día a día que son las necesidades primarias: atención en salud, educación, vivienda y trabajo, trabajo sobre todo en el área de explotación laboral que hay con las personas migrantes y en el tema de vivienda el difícil acceso a la vivienda para la población migrante. 

Y hay otro nivel que son las que están en las estructuras que tienen que ver, primero con el reconocimiento de la migración como un derecho humano por parte del Estado de Chile, lo que hoy en día no es así, la migración no se aborda como un derecho, se aborda como un problema. El reconocimiento de la población migrante también como ciudadanos con derecho a la participación ciudadana, a la participación política, el derecho a poder votar, decidir y participar de la vida comunitaria cotidiana.

El otro que yo creo que tiene que ver es con el fortalecimiento de las organizaciones migrantes a niveles territoriales, a niveles locales, a niveles regionales, el fortalecimiento de las bases para poder generar trabajo conjunto y mejor articulado. 

Creo que hay otra necesidad que tiene que ver con el derribar los estereotipos, el racismo, la articulación entre clase, raza y género, también ver cómo vamos derribando estos estereotipos para transformar un poco esta realidad. 

En este panorama de necesidades que tu planteas ¿Cómo se posiciona TRAMA?

TRAMA es una red que articula varias colectividades, en ese sentido, la misma vinculación que estamos teniendo con organizaciones del sur se plantea desde ese trabajo, desde el trabajo con las bases, desde la formación, y también desde un trabajo de sensibilización, de educación y formación a distintos actores sociales en distintos niveles, por ahí nos paramos desde ese accionar, pero también mucho desde el trabajo participativo y colaborativo, tratando de derribar un poco esas asimetrías de los que saben y los que no saben con la construcción de un conocimiento colectivo a partir de las expertis y experiencias de las personas que hacen parte de Trama y que hacen parte de las colectividades. 

¿Y frente al momento histórico que está viviendo el país?

Bueno nosotros sacamos un comunicado repudiando el tema de las violaciones a los derecho humanos y muertes, pero también es complejo porque TRAMA está estructurado por distintas organizaciones y cada una tiene su autonomía y su propia visión.

Nuestro enfoque es el enfoque de derecho y de los derechos humanos, partimos desde el principio que la migración es un derecho humano, por ende, para nosotros el respeto por esos derechos es también parte de nuestra lucha: los ddhh de forma transversal. Pero también tiene que ver con cómo la población migrante es reconocida como ciudadanía que tiene capacidad, que tiene habilidades, que tiene expertis también y que puede incidir políticamente y transformar sus territorios. 

Marisol Chávez integrante de la colectiva Babel, la que a su vez es parte de TRAMA tejido migrante 

¿Cuáles son los puntos de consenso más relevantes en cuanto al diagnóstico que se desprende de este encuentro?

Hay un elemento que nos parece central y que dice relación también con la demanda de la mayoría de las organizaciones sociales que se encuentran movilizadas y que tiene que ver con la modificación de una constitución y de una constitución que reconozca la diversidad dentro del territorio y que dé garantía de que esa diversidad pueda ser reconocida como ciudadana, como sujeto político, por tanto eso implica generar también los mecanismos de participación para proponer una política que dé cuenta de sus realidades y de las distintas realidades que existen por territorio. 

¿El diagnóstico contempla una forma de aliado dentro del territorio del sur de Chile?

La idea justamente es que de este encuentro puedan salir fortalecidas las organizaciones, primero de inmigrantes en el sentido que puedan sentir seguridad en los planteamientos que están emergiendo y que puedan empezar justamente a dialogar con otros actores y no solamente con el Estado como estábamos acostumbrados, con los organismos de Estado, para responder a situaciones puntuales de cada una de las colectividades sino que en realidad también poder establecer diálogos con los movimientos u organizaciones territoriales que están justamente en el pie de la demanda.

Creemos que ahí la articulación que se puede generar desde la base para poder pensar y poner sobre la mesa una propuesta colectiva es clave, por eso pensamos también el encuentro en una junta de vecinos con la que vamos a tener un espacio de compartir cual es la mirada que tienen. Creemos que puede gatillar que ese tipo de conversaciones se puedan empezar a trasladar a otros territorios y ahí en realidad fortalecer que la demanda de los migrantes ya no solo sea demanda de los migrantes sino que de la sociedad en su conjunto. 

¿Cuál crees que debería ser el rol o los desafíos del activo político chileno respecto del proceso constituyente en función de la comunidad migrante?

Yo creo que parte por reconocerla como sujeto político, porque tenemos una tendencia, incluso desde las organizaciones movilizadas, hay una lógica más bien asistencial en torno a la población migrante, a visualizarlo como agentes de paso y no como agentes que están construyendo la sociedad día a día en el cotidiano y que la están transformando. Entonces cómo esas transformaciones también son visualizadas, reconocidas y demandadas finalmente por los propios colectivos y organizaciones movilizadas. 

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