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enero 18, 2020

Luis Vivero, trabajador social: «el hecho de haber votado y ganado en el plebiscito el 89, no garantizó una verdadera transformación histórico política»

por equipo ACIWA

En el marco del Encuentro regional de Asambleas, trawün y cabildos de La Araucanía Abriendo camino hacia la Asamblea Constituyente, pudimos conversar con Luis Vivero, trabajador social, miembro del colectivo de profesionales autoconvocados, PROSA, y participante de una de las mesas de discusión, durante la mañana de esta primera jornada. El encuentro es abierto a la comunidad, y continúa durante la tarde de hoy sábado 18 y el Domingo 19, en la Facultad de Ciencias jurídicas del Campus San Francisco de la Universidad Católica de Temuko.


¿Cómo has vivido y visto estos tres meses desde el inicio del estallido?

Todo esto ha sido un sentimiento de esperanza. Creo que se vivió desde el inicio con mucha esperanza. El concepto del Chile Despertó creo que de alguna forma gráfica lo que nos estaba pasando. Como sociedad estábamos viviendo una especie de enajenación total, de no darnos cuenta de la realidad que estábamos viviendo, o no queríamos verla. Estábamos viviendo en una especie de Matrix, y gracias a los estudiantes secundarios, gracias a este acto heroico de los chicos secundarios, llevado a cabo el 18 de octubre, se nos permitió ver lo que estábamos realmente viviendo cotidianamente.

Ahí comenzaron a aparecer discursos que ya nos decía, bueno, esto es la realidad: la no claridad respecto a nuestro futuro, pensiones precarias, los robos, los saqueos de las grandes empresas, la imposibilidad de acceder a una salud de calidad, con una tremenda diferencia marcadamente clasista, en donde tenemos sistema de salud público desfinanciado totalmente, que no es capaz de responder a las necesidades mínimas de salud de la gente, y mercantilizada, donde sólo si tú tienes dinero puedes tener la posibilidad de que te puedan entregar una atención de más o menos calidad, va a depender del bolsillo. Un sistema de AFP que no es un sistema de seguridad social, sino que es una empresa, nuevamente una mercantilización de la vejez, un sistema tremendamente neoliberal que en su esencia es neoliberal, porque aquí cada uno en la medida de lo que puede va construyendo su futuro.

«Entonces, toda esta realidad que vivimos todos los días estaba enfrente de nuestras narices y no la queríamos aceptar, y no es sino gracias a este gesto heroico de los secundarios que desencadenó lo que los medios de comunicación llamaron estallido social.»

Entonces, toda esta realidad que vivimos todos los días estaba enfrente de nuestras narices y no la queríamos aceptar, y no es sino gracias a este gesto heroico de los secundarios que desencadenó lo que los medios de comunicación llamaron estallido social. Gracias a eso hoy estamos con la posibilidad de rescribir la historia.

Esta palabra estallido, es interesante. Hacía sentido en un primer momento, las primeras semanas tras el 18 de Octubre, pero siento que hoy no explica mucho de las cosas que están ocurriendo ¿Qué reflexiones haces respecto a ello, a la manera en que la sociedad fue estructurando este proceso?

Este contexto social, este estallido social, respondió en su inicio a una forma inorgánica, muy espontánea. Entonces eso de alguna forma fue, a mí juicio, lo que produjo que esta efervescencia social, haya ido poco a poco apagándose un poco. Mucha gente cree que porque no hay marcha, por qué no estás en la calle, esto ya se terminó, solamente tenemos que sentarnos a esperar que llegue abril, para ver si vamos a votar, y si votamos asamblea ó convención.

Creo que ahí hay una necesidad de rearticular el movimiento social y darle más organicidad. Creo que ahí falta definir un proyecto político lo más homogéneo posible, porque lo que se ha ido configurando en el último tiempo, y esa es mi preocupación, es que quienes han integrado las distintas organizaciones, movimientos sociales, colectivos, que han integrado este espacio en donde se han dado asambleas territoriales, han terminado generándose discusiones en torno a distintos matices y diferencias, incluso de intereses o incluso, me atrevo a decir, a veces, de protagonismo de una u otra organización, eso ha impedido que se lleguen a acuerdos, definiciones y estrategias políticas de cómo enfrentar el escenario que tenemos en abril.

Lo planteaba recién en la mesa de discusión donde pude participar: en términos históricos y políticos estamos en un escenario, obviamente con sus matices, bastante parecido a lo que pasó el 88. El 88 habían sectores que llamaban a no votar el plebiscito del 88 porque era un plebiscito ilegitimo, porque de alguna forma iba a legitimar la Dictadura, una especie de blanqueamiento de la dictadura, y otros que más bien apostaban a que a partir de ese plebiscito, estaba la posibilidad de retornar la democracia. Finalmente ganó la tesis de votar por el plebiscito, pero lamentablemente el hecho de haber solo votado el plebiscito, y de haber ganado luego la elección del 89, no garantizó una verdadera transformación histórico política, que era lo que se esperaba, y sobretodo y fundamentalmente, la transformación del modelo neoliberal que ya se había impuesto en dictadura.

«Hoy día tenemos la posibilidad histórica de reescribir la historia, de replantear esta carta de navegación que nos impuso la clase política con este acuerdo por la paz que firmaron entre cuatro paredes»

Hoy día tenemos la posibilidad histórica de reescribir la historia, de replantear esta carta de navegación que nos impuso la clase política con este acuerdo por la paz que firmaron entre cuatro paredes, con la participación y complicidad de algunos sectores de la seudo izquierda, como Boric, Jackson y otros que fueron parte de eso. Pero creo que hoy día sigue estando, en términos futboleros podría decirse, sigue estando la pelota en nuestra cancha. Nosotros podemos, a partir de la reconfiguración de las estrategias de lucha, redefinir este proceso.

Y en esta redefinición, que rol tienen los movimientos sociales mas menos protagonistas del siglo XX, y también los nuevos sujet@s sociales que surgen, desde el ambientalismo, el feminismo, las disidencias sexuales ¿cómo ves este cambio en los protagonistas de las luchas sociales?

Lo que ha ido pasando en este proceso de maduración, es que se han ido redefiniendo las fuerzas sociales, los movimientos sociales hoy día se configuran de forma absolutamente distinta a lo que conocíamos tradicionalmente. Es por esto que extraña mucho que en este escenario, el movimiento más importante y relevante del siglo 20, que fue el movimiento obrero, hoy día no tiene mayor visibilidad y protagonismo en este contexto.

Y tiene que ver también con el sentido común que se impuso durante la dictadura, durante la hegemonía del neoliberalismo, en donde la participación, la organización colectiva era irrelevante, porque todo podía ser logrado a través del esfuerzo individual, a través del mercado. Por eso es que el movimiento obrero fue perdiendo fuerza, incluso los sindicatos se fueron transformando prácticamente en organizaciones de bienestar social, buscando pequeñas migajas para responder a ciertos intereses puntuales, de necesidades materiales particulares, por lo tanto, se despolitizaron.

El movimiento obrero se despolitizó desde la década del 80 en adelante, y hoy día los distintos otros actores y movimientos sociales, lo que yo siento, es que han respondido más bien a luchas y demandas particulares de sus espacios en los cuales se han constituido.El movimiento feminista, por un lado, los movimientos socioecológicos, socioambientales, movimientos de la disidencia sexual, y así tú vas viendo que cada uno de ellos llega con sus demandas e estos espacios. Pero lo que hace falta es que a partir del reconocimiento, justamente, de esas sensibilidades, necesidades, levantar un proyecto político colectivo que sea capaz de reinterpretar toda esas demandas, definir un proyecto sociopolítico colectivo.

Al parecer hay dos visiones en pugna: por un lado la elite intentando instalar un proceso restaurador, y por el otro, la sociedad intentando poner sobre la mesa un proceso constituyente desde abajo, incluso destituyente.

Completamente de acuerdo con la tesis. Existe una tesis conservadora o neoconservadora que intenta restaurar su propio modelo, con ciertos matices, pero validándolo y relegitimándolo, ese es el gran riesgo que tenemos. Y por otro lado, una tesis qué parte de la base de la refundación del estado nacional que se impuso, por un estado plurinacional de derechos sociales. Yo creo que los sectores que están hoy día en el poder tiene una cierta confianza de que van a generar un escenario que les permita escribir la historia como ellos quieren, seguir escribiendo su propia historia. Creo que están más optimistas hoy día de lo que podrían haber estado hace tres meses atrás, y nosotros de alguna forma somos responsables de ese optimismo.

Ha habido un repliegue, ha habido, de alguna forma, un cierto abandono de la calle, yo creo que la calle no había que soltarla. Y la posibilidad de poder avanzar en la acumulación de fuerza tiene que ver con ir replicando estos espacios, que me parecen importantes, pero por otro lado también, ir generando y reivindicando otras forma de organización, entre ellos los paros nacionales, huelgas nacionales, las marchas, los cabildos. Creo que hay que dar cuenta, como un testimonio de optimismo, a aquellos que no están las calles, aquellos que creyeron incluso que con el acuerdo nacional ya habíamos logrado y habíamos ganado, creo que hay que darles muestras de esperanza, de que de que si es posible alcanzar aquellos proyectos de transformaciones profundas, de mayor dignidad de mayor justicia social.

«el propio eslogan de la alegría ya viene construyó, instaló una cierta utopía, de una sociedad distinta, pero sin ningún contenido, entendiendo que los actores que emergían venían a administrar el mismo modelo que instaló la dictadura, eso no sé dijo, fue un absoluto fracaso para el pueblo, para la organización social, popular.»

¿Como ves la idea de la utopía en este momento, cómo reconfiguramos las utopías en función del nuevo escenario, de los actores y actrices que emergen, de la necesidad de construir desde la diversidad utopías colectivas?

Creo que con el proceso que se comienza a generar en octubre, se reinstala la utopía. Habíamos perdido la esperanza, creo que desde el retorno a la democracia. El 88 se generó una nueva instalación de una cierta utopía. Incluso el propio eslogan de la alegría ya viene construyó, instaló una cierta utopía, de una sociedad distinta, pero sin ningún contenido, entendiendo que los actores que emergían venían a administrar el mismo modelo que instaló la dictadura, eso no sé dijo, fue un absoluto fracaso para el pueblo, para la organización social, popular.

Me parece que en este nuevo escenario se reinstala la utopía. Se reinstala la esperanza de poder construir una sociedad más justa, más igualitaria, más digna, pero a esa utopía creo que lo que falta ponerle contenido. No podemos dejar esta idea de la utopía en el vacío, simplemente como la posibilidad de algo distinto, algo nuevo, sino que hay que darle contenido. Y ese darle contenidos significa la reivindicación de los derechos sociales, políticos y culturales, en todas sus dimensiones, y creo que esa es la tarea, el desafío que tenemos en estos meses que quedan antes del plebiscito de abril.

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