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diciembre 31, 2019

Monólogos por la organización de un territorio: Amanecer y el plebiscito autoconvocado a orillas del Cautín

por equipo ACIWA

Somos una red de vecinos que habitamos las poblaciones de lo que se ha definido como sector Amanecer, entendido como todas las poblaciones que colindan con el borde río. Desde ahí, hemos podido ir articulando los distintos trabajos territoriales que existían en las poblaciones. Así nos pilla la consulta municipal anunciada por la Asociación de Municipalidades, que Becker en un primer momento desestima, y que luego con muy poco tiempo de anticipación decide realizarla. Ante eso, los vecinos y vecinas nos preguntamos ¿qué queremos? ¿queremos participar de este plebiscito, con las condiciones que se nos imponen en su metodología, en sus preguntas?


Estas interrogantes nacen de un análisis donde identificamos muchas deficiencias y debilidades políticas del plebiscito, en términos de los fines y los actores que la convocaban, pero también en el instrumento de la consulta. Las consultas son un instrumento propio de la democracia directa, que busca deliberar y poder decidir en temas que son atingentes y contingentes para la gente. Entonces, una consulta consultiva, valga la redundancia, nos parecía insuficiente política, metodológica y socialmente.

En ese escenario, teníamos dos alternativas. Llamar a un rechazo pasivo, o articular una contrapropuesta. Así, la contrapropuesta que se levantó desde las y los vecinos fue la de crear un plebiscito popular para nuestro sector. Se constituyó una comisión de metodología que estaba conformada por un grupo de vecinos y vecinas, que definieron las preguntas que se consideraban claves y también una forma de implementación, via online y con puntos presenciales que fueron distribuidos estratégicamente dentro de Amanecer.

«Antes del estallido veníamos trabajando en un proceso de convergencia, conversando cómo podíamos articular una fuerza territorial que nos permita plantear política para nuestro territorio y problematizar sobre ciertas cuestiones que son históricas en nuestras poblaciones»

El trabajo en conjunto de distintos sectores y poblaciones del borde del Río Cautín nace de algunas colectividades de vecinos y vecinas que estaban agrupándose en sus poblaciones. Antes del estallido veníamos trabajando en un proceso de convergencia, conversando cómo podíamos articular una fuerza territorial que nos permita plantear política para nuestro territorio y problematizar sobre ciertas cuestiones que son históricas en nuestras poblaciones: el cuidado del río, los microbasurales, la contaminación atmosférica en invierno, la calidad constructiva de las viviendas, entre otras más. Este proceso es el que se ve acrecentado por el estallido, donde este mismo piño de vecinos y vecinas colabora en la articulación de la movilización en Amanecer, y logra constituirse como red.

El río Cautín para nosotros desde Amanecer es muy importante, hay una relación histórica. desde nuestros padres, madres, abuelos y abuelas que son los primeros habitantes del territorio. Es un sector que se forma en un inicio con puras tomas de terreno.

Nuestras familias vieron como el río se fue achicando, rellenando para hacer la construcción de las casas. Son ellos y ellas, quienes portan la historia del río. Quienes han visto como ha ido cambiando su flora y fauna, como se ha ido contaminando. Los viejos cuentan que antes podías perfectamente pescar en el río, y tener un trabajo y subsistencia desde ahí. Eso hoy ya no es posible por la contaminación, los vertederos ilegales, y sobre todo con el negociado que existe con la extracción de áridos, completamente desregulado por parte del Municipio y otras autoridades, lo cual tiene al río completamente destruido.

Han habido iniciativas de recuperación, y que hoy estamos intentando que sean articuladas y que planteen una confrontación con quienes han facilitado que estas cuestiones se produzcan. Lo que han hecho es constituir al río como un vertedero. Un espacio en donde las empresas, principalmente, arrojaban sus residuos, y donde también  producto de la regulación y la falta de políticas en torno a los residuos sólidos domiciliarios, la gente lo empezó a utilizar también como vertedero.

Este terreno que separa al río de las casas, es lo que están los y las vecinas apostando que se transforme en un espacio recreativo, un parque a borde río. Por el contrario, el Municipio ha planteado muchas veces transformarlo en un espacio construible, para hacer más casas. Ese es el espacio que hoy está lleno de basura que se traen de todas partes de Temuko.

«[el plebiscito autoconvocado] también es una evaluación de como ha sido la gestión municipal respecto al río. Temuco en general ha sido pensado y diseñado de espaldas al Río Cautín.»

En el plebiscito autoconvocado que pudimos hacer, las y los vecinos que participaron, en un 100%, votó porque el agua debe ser de administración pública. Esto es relevante, porque por ejemplo, hay una hidroeléctrica que se está pensando instalar en el Río Cautín, en Curacautín, que es donde nace el río. El 96% de quienes votaron están en desacuerdo con la construcción de esa central hidroeléctrica. También, el 95% estuvo en desacuerdo con la extracción de áridos del río. En ese sentido, también esto es una evaluación de como ha sido la gestión municipal respecto al río. Temuco en general ha sido pensado y diseñado de espaldas al Río Cautín.

Para dejar de darle la espalda al río debemos pensarlo partir de las potencialidades que tiene ese espacio para la población, pero no desde una mirada utilitaria. Más bien de lo que puede llegar a permitir el río para la ciudad, en términos turísticos, recreativos. Yo siempre he vivido ahí, y hasta no tantos años, uno se podía bañar sin problemas. Entonces, el diseño de lo que puede significar el río, yo creo que en nuestras poblaciones está más menos claro.

El río podría colaborar en la descontaminación, por ejemplo. En invierno Amanecer es una nube de humo tóxico. Si se reforestara el borde río, se podría constituir un pulmón verde que permita ir subsanando estas problemáticas, y al mismo tiempo pensarlo como un espacio abierto, democratizarlo. Hoy es un espacio de exclusión, que tiene connotaciones simbólicas de peligro. Esto hace que la gente hoy no quiera ir para allá, no por falta de ganas, sino porque lo ve como un espacio donde se vivencia el peligro.

Desde aquí, lo importante es cómo podemos facilitar procesos de apropiación del espacio por parte de las y los vecinos. Entendiendo que el espacio no es solo una cuestión que uno puede transformar, sino que también está constituído por elementos identitarios, de sentido de comunidad. Así, a propósito de la recuperación del río, pudiéramos canalizar y potenciar todos estos procesos de democratización de la vida, en general, y de apropiación respecto a las decisiones de políticas públicas o el diseño de las políticas municipales.

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