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diciembre 15, 2019

Monólogos por la organización de un territorio: Fundo El Carmen (I)

por equipo ACIWA

Mi nombre es Laura Soto, soy profesora, vivo hace 3 años en el Fundo El Carmen. Durante mucho tiempo viví en Santiago, en una población donde la desigualdad era parte del diario vivir. Una población donde el narcotráfico era pan de cada día. Muchos de mis compañer@s aún están sumergid@s en la drogadicción. La represión nunca llegó para reprimir a los narcos, pero si llegaba el 11 de Septiembre, los 29 de Marzo. Ahora vivo en el Fundo, porque es un lugar tranquilo, donde puedes, y ahora de forma mucho más evidente, hacer vida colectiva.


Acá en el Fundo todo empezó cuando un par de vecin@s convocaron día 19 de Octubre en la tarde noche a un Cacerolazo en una de las plazas que nosotr@s hemos llamado la Plaza de las Barras., porque es donde l@s cabr@s de acá hacen Calistenia. Cuando yo vi la convocatoria, yo pensé que tal vez no llegaría mucha gente. Pero llegaron cerca de 80 personas.

No dejamos de cacerolear hasta la primera semana de noviembre. Llegamos a ser más de 2000 personas marchando por el sector, fue algo bien potente, nunca me imaginé que podía ocurrir algo así. Luego de este periodo, se cita a la primera asamblea vecinal, y ahí ya empezamos a generar lineas de trabajo con comisiones.


El Fundo es un sector bien diverso, con condominios nuevos, edificios, viviendas sociales, barrios más acomodados, las parcelas de Martín Lutero. Acá a uno le hace sentido la figura del facho pobre, gente sin pertenencia de clase, personas que han podido surgir en la vida, pero a punta de deudas gigantescas. Completamente endeudados, pagando de por vida casa y auto, con l@s hij@s endeudad@s en la Universidad.

Desde nuestro territorio hemos podido responder a la cuestión social nacional. En la medida que las discusiones han ido avanzando, hemos ido planteando que este trabajo que estamos haciendo no se puede perder, aunque el contexto nacional cambie, a propósito de la represión y la campaña de desprestigio del gobierno. No podemos perder nuestro espacio de demandas, propias de este territorio.

Por ejemplo es súper importante para nosotr@s el transito entre trabajo y hogar, que puede llegar a tomarnos dos horas en algunos momentos. Y eso nos genera otra serie de problemas, la calidad de vida, la vida familiar, son tiempos que perdemos en el poder compartir con l@s otr@s, que es parte también de como nos han estructurado el sistema.

Por eso hemos conversado de no quedarnos aquí, que sea una más de tantas movilizaciones que han ocurrido durante esta democracia pactada. mantenernos, y en el futuro poder generar escuelas de reforzamiento para l@s niñ@s del barrio por ejemplo, hacer cosas que las juntas de vecinos no están visibilizando.

«Acá a uno le hace sentido la figura del facho pobre, gente sin pertenencia de clase, personas que han podido surgir en la vida, pero a punta de deudas gigantescas. Completamente endeudados, pagando de por vida casa y auto, con l@s hij@s endeudad@s en la Universidad.»

Much@s de los vecin@s que estamos participando teníamos una formación política, pero que venía desde el afán propio, desde la auto educación, haber participado de otras organizaciones. En todo proceso de esta envergadura, cuando hay que marchar hay mucha gente, pero cuando hay que hacer la parte de planificación siempre es menos gente. Así se da ha dado muchas veces en la historia.

De todas formas, estamos medio mal educad@s políticamente. Nos han enseñado que nos expresamos a través del voto. Ahora estamos aprendiendo a ejercer el poder en estos otros espacios, poder generar procesos organizacionales mediante asambleas, poder hacer actividades culturales o escuelas de formación. Cambiar la idea de que solo la vía legal, electoral, institucional es la que sirve. Debemos pensar formas de validar nuestro poder, de la forma más democrática que podamos.

Debemos ocupar los espacios de las juntas de vecinos, los sindicatos, los colegios profesionales, hay que dar la discusión. Particularmente en el caso de las juntas de vecinos, vamos a tener que hacer el trabajo, y poder recuperarlas para poder desde ahí seguir construyendo este nuevo Chile del que hablamos.

Tengo esperanzas. No quiero que todo vuelva atrás, como antes. Pero es complejo. A nivel de individuos, ya cambiamos, pero a nivel político van a querer mantener la institucionalidad. Este estallido surge a partir de la rabia, no tiene detrás organización política. Las organizaciones que no pertenecen a los partidos estaban alejadas de la calle. tenemos que ver como desde nuestros espacios de organización podemos convocar más gente, estar preparados para lo que viene.

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